Odio los flecos, los chalecos, los pantalones anchos, los jerséis de cuello alto, los brazaletes y los bañadores de una sola pieza. También odio las mates, la geometría y la geografía. Odio los colores oscuros y los sabores demasiado fuertes. Tampoco me gustan ni el melón ni la naranja, y mucho menos nada que tenga que ver con el limón; las montañas rusas y los cruceros; los saltamontes y las arañas; las pelis de miedo y las que no acaban bien. Odio las caras sin sonrisas y los ojos llenos de lágrimas. Los tacones y los playeros de trecking. Las personas que se enfadan por cualquier cosa y las que siempre piensan en negro. La vergüenza y los cuadernos que no tienen ni un solo signo de exclamación dibujado. Las personas que fingen querer a otra y los calcetines de un solo color. ¿Pero sabes que más odio? Cuando finges totalmente que no existo.
jueves, 19 de enero de 2012
¡Lo odio!
Odio los flecos, los chalecos, los pantalones anchos, los jerséis de cuello alto, los brazaletes y los bañadores de una sola pieza. También odio las mates, la geometría y la geografía. Odio los colores oscuros y los sabores demasiado fuertes. Tampoco me gustan ni el melón ni la naranja, y mucho menos nada que tenga que ver con el limón; las montañas rusas y los cruceros; los saltamontes y las arañas; las pelis de miedo y las que no acaban bien. Odio las caras sin sonrisas y los ojos llenos de lágrimas. Los tacones y los playeros de trecking. Las personas que se enfadan por cualquier cosa y las que siempre piensan en negro. La vergüenza y los cuadernos que no tienen ni un solo signo de exclamación dibujado. Las personas que fingen querer a otra y los calcetines de un solo color. ¿Pero sabes que más odio? Cuando finges totalmente que no existo.
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