¿Te acuerdas cuando eras
pequeña y te pintabas con el maquillaje de mamá? ¿O cuando te ponías sus
tacones? ¿O cuando te ponías sus collares de perlas? ¿Te acuerdas de cuando
querías ser una estrella del pop? ¿O una princesa? ¿O una modelo?
¿A que todavía te acuerdas
aunque sólo sea un poquito? Ahora las cosas son un pelín distintas. Ya no
sueñas cada noche con el baile en el que encontrarías a tu príncipe y llevarías unos
zapatitos de cristal. Ni te imaginas con un micrófono en un escenario cantando
delante de miles de personas. Ni tampoco te imaginas subida a una pasarela
desfilando con un vestido extravagante y con unos taconazos de vértigo. Pero un
día estas ilusiones rotas eran sueños recién construidos. Dicen que de una
chispa puede salir una hoguera. Así que… ¿Por qué no cumplir eso que un día
convertiste en futuro?
No hay comentarios:
Publicar un comentario